Arte
Una piedra del pasado que imprime el universo | Sobre la obra “Wilka Mayu” de la exposición Constelaciones en la Tierra de Martín Bonadeo en Praxis.

Por Cristian Segura

La piedra de litografía es, en esencia, un antiguo sedimento marino

convertido en herramienta para capturar imágenes. Estas piedras, extraídas

de formaciones como la caliza de Solnhofen en Alemania, se originaron hace

unos 145 millones de años en un entorno lagunar donde quedaron atrapados

fósiles de peces, insectos e incluso del Archaeopteryx. Esta formación

geológica es célebre no solo por la calidad excepcional de conservación de

sus fósiles, sino también por sus propiedades litográficas únicas, utilizadas

desde el siglo XVIII para la impresión. Ahora, en un giro irónico de la

geología, una de estas piedras alberga no el rastro de criaturas extintas, sino

la representación del cielo estrellado y la Vía Láctea.

La litografía funciona por el principio de la repulsión entre grasa y agua: la

imagen se dibuja con una sustancia oleosa, la piedra se humedece y, al

aplicar la tinta, esta se adhiere solo a las áreas grasas, mientras que el agua

repele la tinta de las zonas no dibujadas. Este proceso, descubierto por Alois

Senefelder en 1796, permitió una revolución en la impresión y la difusión de

imágenes. De un modo inesperado, este mecanismo recuerda a la estructura

del cosmos. En el universo, la gravedad reúne la materia en galaxias y

cúmulos, mientras que la expansión cósmica tiende a dispersarla. Este

equilibrio de fuerzas es lo que permite la formación de estructuras a gran

escala, de la misma manera que la tensión entre agua y grasa define las

imágenes en la impresión litográfica.

La tinta negra sobre la piedra no es solo un fondo, sino una representación

de la realidad física del cosmos. La oscuridad del espacio no es un vacío

absoluto, sino que está llena de materia oscura, cuya presencia es detectada

solo por su influencia gravitatoria. Sobre esta negrura, la Vía Láctea se

imprime como una franja difusa, un reflejo de lo que realmente es: un disco

galáctico compuesto por cientos de miles de millones de estrellas, gas y

polvo, con su estructura moldeada por la interacción gravitatoria de la

materia visible e invisible.

Pero en esta exposición, la piedra no cumple su función habitual. No hay

copia impresa a su lado, ninguna imagen reproducida a partir de su

superficie. Se presenta como objeto en sí mismo, un negativo sin revelar, un

mapa sin territorio. En su oscuridad se intuye una imagen en potencia, pero

nunca realizada. Su superficie, oscurecida por la tinta, se asemeja al cielo

previo a la observación astronómica, cuando aún no existían nombres para

las constelaciones ni trazos que las conectaran.Aquí, la piedra de litografía deja de ser solo un medio técnico y se convierte

en un espacio de transición entre la materia y la imagen, entre lo físico y lo

representado. Nos recuerda que, en la litografía como en el cosmos, la forma

solo se revela cuando una fuerza externa la pone en evidencia: la tinta en el

arte, la luz en el universo. Sin impresión, sin estrellas, la piedra espera. No

es ausencia, sino posibilidad.

La exposición “Constelaciones en la tierra” se puede visitar en la galería

Praxis: Arenales 1311, hasta el 22 de mayo del 2025 de 10:30 a 19 hs.

Siguiente:
Últimos días para recorrer una exposición inédita. León Ferrari en el Parque de la Memoria